Lo único que Stephania Ramírez quiere esta Navidad es un poco de tiempo libre. Cuando la asistente de enfermería en el Centro Médico Providence Little Company of Mary Medical Center en Torrance no está participando en negociaciones del primer contrato sindical del hospital con los miembros de NUHW, está preparándose para el Examen de Admisión a la Facultad de Medicina.
Como una aspirante a obstetra-ginecóloga, Ramírez tiene un particular interés en asegurarse de que su hospital ofrezca una excelente atención al paciente y condiciones laborales justas para el personal.
“Me encanta mi trabajo. Puedo cuidar a las madres después del parto y ayudarles a tener menos presión y más dignidad tras dar a luz a sus bebés”, dijo Ramírez, quien ha ayudado durante emergencias en el Departamento de Posparto, incluyendo estabilizar a una nueva madre que estaba sufriendo una hemorragia. “Inmediatamente llamé a la enfermera y ayudé como pude”.
Ramírez reconoce el arduo trabajo que hacen todos los trabajadores en el hospital para servir a los pacientes, por lo que le molesta que Providence siga ofreciendo propuestas decepcionantes en la mesa de negociación. Tras meses de discusiones, la última oferta salarial de Providence incluye salarios por debajo de los $25 por hora — menos del salario mínimo que entrará en vigor próximamente para los trabajadores de la salud en California.
“Estoy lista para irme a la huelga”, dijo Ramírez. “Estoy lista para pararme enfrente del hospital y decirle al mundo que Providence no respeta a sus trabajadores o a los pacientes que atendemos, y que no vamos a permitir que eso continúe”.
Aunque esta es su primera participación en un sindicato, Ramírez está completamente comprometida después de asistir a Frontlines, la reciente conferencia de liderazgo de NUHW en Los Ángeles, donde conoció a la líder sindical Dolores Huerta.
“Aprendes tanto — lo que representa el sindicato, los temas importantes, y las cosas por las que debemos abogar”, dijo Ramírez, quien dijo estar “fascinada” al asistir a esta conferencia de tres días. “Aprecio que tengamos una voz y podamos enfrentar a la gerencia sin miedo. Puedo decir lo que pienso”.
A pesar de estar muy ocupada, Ramírez planea seguir activa en la mesa de negociaciones hasta que ella y sus compañeros de trabajo consigan un contrato fuerte similar al que han conseguido trabajadores de otros hospitales Providence en el estado.
“Debemos luchar hasta el final”, dijo. “No vamos a retroceder”.





































































































































































































































































































