De niña, Dina Colinó era el tipo de chica que siempre hacía un millón de preguntas.
“Es la única forma en que uno aprende”, dijo la asistente de enfermería que ha trabajado el turno de noche en la unidad cardiovascular de Providence Cedars-Sinai Tarzana Medical Center desde 2024.
Colinó no solo cuestiona sino también levanta la voz cuando algo no parece justo o está mal.
“Soy la oveja negra del departamento. La gente tiene las mismas preguntas que yo, pero yo hablo”, explicó. “No me intimidan fácilmente. Sé que cuando hago preguntas, ellos (la gerencia) se sienten incómodos y desisten”.
Hacer preguntas difíciles y levantar la voz le ha ayudado como delegada sindical y será crucial mientras ella y sus compañeros de trabajo se preparan para negociar su próximo contrato sindical.
En 2023, los trabajadores del hospital de 245 camas en los suburbios de Los Ángeles ratificaron un contrato que aumentó los salarios en un promedio de 40 por ciento, convirtiéndolo en una de las instalaciones con salarios más altos en el Sur de California e inspirando a colegas en otros hospitales Providence a unirse a NUHW.
Pero la inflación y el creciente costo de vida han erosionado esos logros, así que los trabajadores, que incluyen a enfermeras vocacionales con licencia, personal de limpieza, técnicos médicos y terapeutas respiratorios, ahora buscan mejores salariales y condiciones de trabajo.
“Todos estamos mal pagados y tenemos más responsabilidades que nunca”, afirmó Colinó.
A ella le gustaría ver una reducción en la carga de trabajo de los asistentes de enfermería, pasando de 10 a 8 pacientes por turno. Colinó señaló que algunos pacientes son más pesados, están más enfermos o se encuentran en aislamiento, lo que les exige ponerse y quitarse el equipo de protección personal, limitando así el tiempo que pueden dedicar a cada paciente.
“Ni siquiera tenemos 45 minutos por paciente”, dijo. “¿Qué nivel de calidad de trabajo estamos ofreciendo?”
Colinó está ansiosa de unirse al equipo negociador para luchar por estas mejoras. También confía en que los trabajadores de Tarzana pueden ganar otro contrato transformativo, así como lo hicieron hace tres años.
“Si nos mantenemos unidos, si levantamos la voz, tenemos poder”, dijo Colinó, quién está dispuesta a hacer lo que sea necesario para ganar el mejor contrato posible.
“Estaré en la primera línea para conseguir un mejor contrato, no solo para mí, sino para todos”, dijo ella.

























































































































































































































































































































