Las enfermeras registradas hicieron un piquete en el Hospital Petaluma Valley el 14 de abril para alertar a los miembros de la comunidad sobre las peligrosas propuestas del hospital para incluir su política de personal mínimo en su próximo contrato — una acción que obligaría a todavía más enfermeras a abandonar el recinto y que resultaría en menos servicios y un nivel de atención al paciente más bajo.
“Lo que el hospital está proponiendo es que nos puede enviar a la casa 52 veces al año sin paga. Solo trabajamos tres días a la semana, pero con turnos de 12 horas, así que 52 veces al año es un impacto significativo en nuestras enfermeras”, le dijo Allison Arnold, una enfermera del hospital, a la radio KQED. El periódico Petaluma Voice también cubrió el piquete.
Desde que compró el Hospital Petaluma Valley en 2021, Providence ya cerrado su centro de maternidad, instituyó cierres frecuentes de sus Unidad de Cuidados Intensivos, y dejó a sus enfermeras sin la seguridad de que su próximo turno no se cancele dos horas antes de su inicio.
La política de nivel de personal mínimo del hospital, instituido en marzo de 2025, generaría grandes interrupciones en las vidas de sus enfermeras, quienes ya no tienen la seguridad de ganar lo suficiente para mantener a sus familias y frecuentemente pierden turnos de trabajo después de hacer arreglos para el cuidado de sus hijos.
Desde que el Hospital Petaluma Valley empezó a cancelar agresivamente a sus enfermeras cuando baja el número de pacientes, el número de enfermeras que trabajan en el hospital se redujo de aproximadamente 150 a 128. Ya que cada turno tiene el nivel de personal mínimo, las enfermeras deben apurarse cuando el número de pacientes aumenta o cuando atienden a pacientes con muchas necesidades.
“Me mantiene despierta en la noche”, dijo Arnold antes del piquete. “Es difícil no sentirse traicionada porque quiero creer cuando dicen que tienen los mejores intereses de la comunidad en mente, pero sé que no es verdad. Si pueden ahorrarse un centavo, lo harán, incluso si significa poner a pacientes y enfermeras en situaciones inseguras”.
Las enfermeras, cuya unión está afiliada con el Sindicato Nacional de Trabajadores de la Salud, han presentado una queja por las frecuentes cancelaciones de turnos, que violan su contrato actual, el cual expiró en marzo de 2025 pero sigue en efecto mientras negocian un nuevo acuerdo.
Aunque las enfermeras proponen un límite en el número de cancelaciones de turnos a no más de 12 por año, Providence quiere tener el derecho a cancelar hasta un turno por semana, lo que potencialmente le costaría a las enfermeras un tercio de sus salarios ya que generalmente trabajan turnos de 12 horas tres días por semana. En las negociaciones contractuales, que se han venido dando por más de un año, los representantes de la gerencia le han dicho a las enfermeras que “pueden irse” si no les gusta la propuesta de cancelación de turnos.
“Nunca hemos estado en esta situación donde tenemos que escoger entre trabajar para el hospital que amamos y poder mantener a nuestras familias”, dijo Courtney Marengo, una enfermera de la sala de emergencias que nació en el Hospital Petaluma Valley. “No estamos pidiendo sumas exorbitantes de dinero; estamos pidiendo que nos traten igual que a las enfermeras de otros hospitales en el área y saber que cuando nos presentamos a trabajar, no nos van a enviar de regreso a la casa sin paga”.
En las negociaciones contractuales, Providence — que tiene $8,000 millones de dólares en reservas financieras — quiere más concesiones por parte de las enfermeras de Petaluma, incluyendo:
- Continuar con el cierre frecuente de la Unidad de Cuidados Intensivos. Providence también quiere poner a las enfermeras de esta unidad en guardia dos veces por periodo de paga, además de poder cancelar turnos completos.
- Las enfermeras de Petaluma Valley actualmente ganan cerca del 20 por ciento menos que sus contrapartes en el Hospital Santa Rosa Memorial de Providence, y Providence se rehúsa a proveer salarios comparables a las enfermeras de Petaluma Valley mientras cancela sus turnos.
- Providence está proponiendo recortar los beneficios de jubilación de las enfermeras en un 3 a 6 por ciento de sus salarios.
“Le tenemos una gran lealtad a nuestros pacientes y nuestra comunidad, pero Providence está haciendo imposible proveer la atención de calidad que queremos que reciban nuestros pacientes”, dijo Cat Canto, una enfermera de manejo de casos quien vive en Petaluma. “Sabemos que un buen hospital necesita enfermeras experimentadas que sepan cómo trabajar en conjunto por el bien de los pacientes, pero están convirtiendo a Petaluma Valley en un lugar donde ningún profesional puede vivir”.
































































































































































































































































































































