José Álvarez siente una gran lealtad con el California Pacific Medical Center.
Es donde ha trabajado por los últimos 19 años como ayudante de limpieza y donde conoció a su esposa, Stephanie Videos, la madre de sus dos pequeños hijos.
Es por eso que siente la responsabilidad de levantar la voz y ayudar a mejorar las condiciones laborales ahí no solo para él, su esposa, y sus compañeros de trabajo, sino también para los pacientes que atienden.
Álvarez está haciendo eso precisamente como parte del equipo de negociación de NUHW que actualmente negocia el próximo contrato sindical en el hospital ubicado en San Francisco.
“Se siente bien dar tu opinión y poder decirle directamente a la gente de la compañía las cosas que están mal en el hospital”, dijo.
Para él, el tema más urgente es la escasez de personal.
Álvarez trabaja en el campus de Van Ness, un nuevo hospital con cuartos para pacientes que son amplios y privados. “Pero lastimosamente, no tenemos suficientes trabajadores para tenerlo tan limpio como debería ser, y como se merecen los pacientes”, dijo él.
“Nos faltan trabajadores en todos los turnos, y algunos días, hasta 10 áreas no están cubiertas. Debido a la falta de trabajadores, a veces solo vamos y recogemos la basura en esas áreas, pero no las limpiamos como debería ser”, agregó.
Aún peor, algunos días los trabajadores no tienen el tiempo o el personal para limpiar los cuartos de los pacientes apropiadamente.
El problema, se ha dado cuenta, es que Sutter no quiere contratar más trabajadores, aunque tienen suficiente dinero para hacerlo. El año pasado, Sutter Health reportó $1,900 millones en ganancias y está invirtiendo miles de millones más en su nueva alianza con Allina Health en Minnesota y Wisconsin.
“Esto me entristece porque estamos aquí por los pacientes. Están enfermos y merecen recuperarse en un ambiente limpio. Es lo mismo que uno pediría si estuviéramos en sus zapatos”, dijo Álvarez, quien el sábado 11 de abril se enfrentó a la lluvia y el viento para unirse a otros trabajadores en un piquete informativo en contra de Sutter frente al hospital California Pacific Medical Center.
Esta fue la primera vez que Álvarez salió en apoyo de una acción de este tipo — y aunque al principio estuvo titubeante — pronto se contagió del coraje de sus compañeros y empezó a lanzar consignas contra la empresa también.
“Fue emocionante estar ahí con todos y dejarle saber a la compañía que deben hacer las cosas mejor”, dijo Álvarez, quien dice sentirse bien al involucrarse más con el sindicato y levantar la voz por aquellos que temen hacerlo.
“Hay compañeros que quizá no sepan cómo expresarse o cómo hablar con sus supervisores porque tienen miedo de meterse en problemas”, dijo. “Pero yo sé que cuando ellos (los supervisores o la empresa) están mal, tengo el derecho de decirlo”.
Y eso es exactamente lo que planea hacer mientras los trabajadores siguen negociando su próximo contrato sindical.
































































































































































































































































































































