Teresa Romero is a labor leader and immigrant rights advocate who serves as president of the United Farm Workers (UFW), becoming the first Latina — and the first immigrant woman — to lead a national union in the United States. Born in Mexico and later immigrating to the United States, Romero built her career through dedication, discipline, and deep commitment to advancing the rights and dignity of farmworkers, whose labor sustains the nation’s food system, yet who have long faced exploitation, unsafe working conditions, and economic insecurity.
Before becoming UFW president in 2018, Romero worked for years within the union, overseeing operations, negotiating contracts, and helping secure protections around wages, pesticide exposure, heat safety, and overtime. She played a key role in advancing landmark legislation in California that expanded labor rights for farmworkers and strengthened workplace safety standards. Under her leadership, the UFW has continued to organize new workers, support immigration reform, and build coalitions with labor, environmental, and community organizations nationwide.
Romero’s leadership emphasizes empowerment, resilience, and collective action. She has been a strong voice in calling attention to the essential role of farmworkers — especially during times of crisis — and the urgent need to ensure that the people who harvest the nation’s food have access to fair pay, healthcare, legal protections, and respect on the job. Her story reflects the power of immigrant women in shaping labor justice, strengthening democracy, and advancing the fight for equity and human rights for workers everywhere.
Teresa Romero es una líder laboral que aboga por los derechos de los migrantes y que sirve como presidente del Sindicato de Trabajadores Campesinos (UFW), convirtiéndose en la primera Latina — y la primera mujer inmigrante — en liderar un sindicato nacional en Estados Unidos. Nacida en México y tras luego emigrar a Estados Unidos, Romero construyó su carrera con dedicación, disciplina, y un profundo compromiso por avanzar los derechos y la dignidad de los trabajadores del campo, cuya labor sostiene el sistema alimenticio nacional, y que sin embargo son explotados, laboran en condiciones peligrosas, y sufren inseguridad económica.
Antes de convertirse en presidente de UFW en 2018, Romero trabajó por años dentro del sindicato, supervisando las operaciones, negociando contratos, y ayudando a conseguir protecciones sobre salarios, la exposición a pesticidas, la seguridad en el calor, y las horas extra. Ella tuvo un papel primordial en la aprobación de importantes leyes de California que ampliaron los derechos laborales de los trabajadores del campo y fortalecieron los estándares de seguridad en el lugar de trabajo. Bajo su liderazgo, el UFW ha continuado organizando a nuevos trabajadores, apoyando la reforma migratoria, y creando coaliciones con organizaciones laborales, ambientales, y comunitarias en todo el país.
El liderazgo de Romero enfatiza el empoderamiento, la resiliencia, y la acción colectiva. Ella ha sido una de las voces más fuertes para llamar la atención al papel esencial de los trabajadores del campo — especialmente durante los tiempos de crisis — y la necesidad urgente de asegurar que las personas que cosechan la comida en el país tengan acceso a un salario digno, atención médica, protecciones legales y el respeto en el lugar de trabajo. Su historia refleja el poder de la mujer migrante para moldear la justicia laboral, reforzar la democracia y avanzar en los derechos de igualdad y humanos de todos los trabajadores.








































































































































































































































































































































































































